viernes, 4 de diciembre de 2015

The Knick 2x07: "Williams and Walker"

Las luchas raciales son el principal conflicto del episodio tanto en lo social como en lo personal.

El nombre del capítulo hace referencia a dos actores de vaudeville que tenían un famoso número imitando a dos negros con sus acentos, las caras pintadas de negro y unos grandes labios dibujados en el rostro. Dichos actores hacen esa parodia racista en el baile para recaudar fondos que presenciamos en este episodio.

El conflicto estalla cuando D.W. Garrison Carr, la figura prominente de Harlem, se presenta en el Knickerbocker para ser ingresado a sabiendas de que aún Edwards no ha podido gestionar el trámite, no ha obtenido el permiso de ingresarle, y así dar un golpe en la mesa clamando por sus derechos. Esto hace que Edwards pierda el apoyo de Thackery por no haber hecho esperar a Garrison, por no haberle devuelto a casa y llevarlo por los trámites que hubieran sido más sutiles y menos conflictivos.

Sobre este telón de fondo y la preparación del baile para recaudar fondos para el nuevo hospital se desarrollan el resto de tramas.

Bertie y Genevieve continúan su romance y protagonizan una tremendamente tierna escena en la que se acuestan por primera vez, todo es nervios y tensión pero también risas y amor.

Bertie y Genevieve enamorados en el baile
La relación de Harriet y Tom no llega a tanto pero son unos estupendos compañeros de piso. Tanto es así que cuando ella aconseja a unas mujeres sobre cómo usar o hasta preparar profilácticos le preguntan cómo se protege ella con él. Finalmente ambos llegan al acuerdo de empezar un negocio clandestino de abastecimiento de condones, ilegales como el aborto, pero no tan mal vistos.

Barrow, ahora con los grandes extorsionadores de su parte a cambio de un amplio porcentaje, consigue protección frente a amenazas de los suministradores de materiales o constructores y así tiene mayores facilidades en sus negocios sucios.

Cornelia en su investigación por la muerte del agente de sanidad descubre que su familia introduce clandestinamente a cambio de dinero a inmigrantes en el país sin pasar los controles sanitarios. Esto llega a oídos de su suegro a quien no le gusta nada y quien le pide, le ordena que se cierna a sus labores de esposa, colabore más en las actividades sociales que se le presuponen, haga feliz a su hijo y se quede embarazada. Lo peor es cuando descubre que no puede huir con su marido del manto de su suegro ya que esa familia es la que hace que la suya propia no caiga la bancarrota.

Cornelia aconseja a Lucy sobre la relación con su hermano
El gran acontecimiento médico es la separación de las dos siamesas rusas. El equipo de cirugía al completo colabora para realizar una operación que resulta un éxito y es filmada con una cámara cinematográfica. Antes de la operación Thackery está a punto de recurrir a la cocaína pero se detiene y llama a Abbie, que es quien le da ánimos y valor. El amor de él hacia ella va creciendo y le ayuda a salir del pozo. En el famoso baile ella se siente avergonzada por su nariz reconstruida tras la sífilis y él de nuevo le demuestra su amor diciéndole además de todo corazón que no le importa, pero ella le pide unos arreglos.

Para el baile la enfermera Elkins se ha ganado con trabajos sucios un buen dinero para comprarse un vestido a la altura de las expectativas de Henry Robertson, actual director del hospital. Con él le deslumbra tal y como ella quiere. Cornelia le advierte de que no se haga ilusiones, que conociéndole tarde o temprano la dejará, le habla como a la persona más inocente, no como a la estratega fría en la que se ha convertido. Después del baile Lucy tiene a Henry entre sus piernas y lo acaba de atrapar enseñándole tal y como dice ella a “follar de verdad” usando cocaína tal y como hacía con Thackery.

Regresando al tema racial, Gallinger no acude al baile, utiliza ese tiempo para concentrar dos recipientes del relajante muscular que Edwards va a utilizar en la operación de Garrison en uno solo, y así sabotear la operación. Tiene lugar la parodia racista de los actores Williams y Walker, y al final el Capitán Robertson confiesa a Edwards que no puede ni asegurarle un puesto en el nuevo Knick ni tampoco la asistencia a pacientes negros. Le dice que él no puede aportar el dinero y que el resto de socios no comparten sus políticas altruistas. 

El Capitán Robertson le da las malas noticias a Edwards

Como colofón tiene lugar la operación de Edwards, en la que está especializado, a Garrison. Tal y como Gallinger ha planeado, el relajante concentrado produce estragos en el cuerpo del paciente pero él, prevenido, sale a ayudar porque sabe cómo mantenerle con vida. El caballero blanco queda como un héroe ante los reporteros allí presentes.Las luchas raciales son el principal conflicto del episodio tanto en lo social como en lo personal.

Gallinger sale al rescate en la operación de Edwards

Eduardo Iribarren (@Eduarlittle)

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