lunes, 7 de diciembre de 2015

The Knick 2x08: "Not Well at All"

Llegamos a la recta final. Tras un gran primer episodio, esta segunda temporada no estaba resultando tan buena o al menos tan atractiva como la primera en general, sin embargo llevamos dos episodios en los que el nivel va subiendo por momentos. Éste último ha sido de matrícula de honor. Se nota que las tramas se reconducen y empiezan a encaminarse hacia algún punto de desenlace. Tan sólo quedan dos episodios para el final de la temporada, la pantalla nos mantiene atrapados sin apenas parpadear, al menos ese ha sido mi caso esta semana.

Uno de los personajes que más ha progresado en este momento ha sido el odioso señor Barrow. Sus planes para bien o para mal con sus beneficios e inconvenientes (más de lo primero para él y de lo segundo para otros) salen adelante. Su gestión de la que saca tajada es admirada por la junta del Knick, por fin reúne el dinero para “adquirir” o liberar a su amada prostituta, y una serie de casualidades que pasan por la necesidad de dinero por la aceptación en un club de caballeros hasta el descubrimiento de su nueva casa por parte de su mujer hace que se vea forzado a librarse de su familia y de su hogar, echándoles a la calle para poder ir con la mujer a la que ama.

Una cosa que nos veíamos venir estalla. Harriet y Tom siguen manteniendo ya de una manera casi demasiado prolongada su buena relación y continúan su proyecto de negocio de condones. Finalmente tras un día de ocio Tom intenta besarla. Está enamorado de ella pero la antigua monja lo rechaza. ¿Será por la incapacidad de soltarse de ella o porque realmente no siente nada por él?


Mientras Henry sigue adulando y comprando joyas a Lucy, Cornelia le cuenta sus averiguaciones, que su padre trafica con inmigrantes para saltarse los controles de sanidad y el pago de millones, y que probablemente sea el causante de la muerte del agente de sanidad y del brote de peste bubónica. Su hermano, más inocente no le cree.

Uno de los breves pasajes que más me han gustado ha sido cuando a la enfermera Lucy Elkins le llaman de un burdel para decirle que allí ha sufrido un ataque su padre. El predicador santurrón que la azotó llamándola ramera ha sufrido un infarto cerebral precisamente recibiendo unos azotes por parte de una prostituta. El hombre no puede moverse ni comunicarse, tan sólo da muestras de estar consciente por los movimientos de sus ojos que resultan muy expresivos. A mi entender el regocijo de la enfermera es máximo ante semejante situación de superioridad en todos los aspectos hacia su padre.

Otro de los grandes temas ha sido la situación familiar de Gallinger. Si bien parece que su mujer comienza a estar mejor y hasta llega a tener relaciones sexuales con su marido y espera tener hijos, sale a la luz que envenenó a su anterior médico cuando fue a cenar a su casa provocándole la muerte. Ella misma confiesa que no está bien. Su marido Everett decide ingresarla de por vida y espera que reciba los mejores cuidados. Otra cosa que nos llamaba la atención era que la hermana de esta enferma mental que había acudido a su hogar para ayudar en sus cuidados, se parecía físicamente a ella sobremanera, así que no nos coge desprevenidos que el Dr. Gallinger decida que no deba irse y reemplace a su hermana en su cama. Obvio, pero nos gusta ver cómo pasa.

Por otro lado Edwards descubre que Gallinger ha seguido con su proyecto eugenésico y ha esterilizado a 52 personas “no aptas” para reproducirse. Thackery le dice que a pesar de su repulsa no pueden hacer nada, esas personas no podían decidir, no era algo ilegal y no se produjo en el Knick

Por último tenemos por obligación que ir al propio Dr. Thackery. El ala de adictos con un solo paciente va a cerrar, Thackery se siente mal por él pero lo mantiene ingresado y, ante la poca eficacia de los tratamientos hipnóticos decide ayudarle mediante lo que a él le ha ayudado en su recuperación: la ayuda de su exmujer. Ésta admite hablar con el paciente pero no quiere que le vea la cara y cree que puede hacerle no confiar en ella por su nariz operada y deforme. La solución es tan simple como que él no la vea, que se siente ella detrás y que él mantenga una conversación con ella y sólo se fije en sus palabras y su voz. La escena es un guiño más que evidente a la psicología y la psiquiatría modernas. Tras ir siguiendo un camino por fin Thackery está llegando a donde debe y comienza a enfocar como debe su estudio y su tratamiento.

Thackery antes de intervenir a su exmujer

En el otro lado de la moneda no todo es tan bonito en lo relacionado con él. Abigail, quien pidió un arreglo de cirugía plástica para su nariz toma unas gotas de láudano antes de la operación. El láudano combinado con el éter de la anestesia produce un paro cardiaco y la muerte para lamento de Thackery. ¿Se trata de un terrible error el haber tomado las gotas para calmar los nervios antes de la operación o Abigail sabía perfectamente lo que hacía y decide abandonar este mundo mientras aún goza del amor de un John equilibrado?

Eduardo Iribarren (@Eduarlittle)

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